EL LEGADO DE LA SENTENCIA DE HWANG: MALA CONDUCTA CIENTÍFICA EN BIOCIENCIAS*

El Dr. Hwang Woo Suk, un profesor surcoreano de biotecnología y teriogenología (estudio de la reproducción en animales) de la Universidad Nacional de Seúl (UNS), era considerado un héroe nacional en su país y un pionero en la investigación con células madre. En el año 2006, un comité de la UNS confirmó los alegatos de fraude y mala conducta científica que pesaban sobre él y su equipo. A raíz del escándalo, eventualmente admitió haber cometido fraude en varias ocasiones, razón por la cual fue despedido de la UNS y procesado penalmente. 


Antes de eso, Hwang había alcanzado la cima del reconocimiento por dos artículos suyos publicados en los años 2004 y 2005 en la prestigiosa revista Science. En esos artículos –que fueron luego eliminados de la revista–, informaba haber creado células madre humanas embrionarias por clonación. Previamente, desde 1999, se había hecho famoso en su país luego de anunciar que había tenido éxito en la clonación de vacas lecheras, y que planeaba clonar un tigre siberiano. Desde entonces, los medios de comunicación no cesaron de destacar las grandes perspectivas económicas y médicas derivadas de su investigación.


En su publicación del 2004 en Science, Hwang y su equipo afirmaban haber usado el método de la transferencia nuclear de células somáticas, utilizando 242 óvulos para crear un solo linaje de células, lo cual fue presentado como el primer éxito reportado de clonación de células somáticas humanas y como un avance revolucionario en biotecnológica. Poco después, en el 2005, anunciaron en la misma revista haber obtenido una tasa de éxito 14 veces mayor, comparada con los resultados previos, al crear, a partir de 185 óvulos, 11 células madre embrionarias humanas, lo cual permitiría crear materiales biológicos y tratamientos hechos a la medida sin reacciones inmunes en los pacientes, además de células madre que harían posible modelar enfermedades humanas.


Antes de que estallara el escándalo, un colega estadounidense de Hwang, Gerald Schatten, manifestó que había decidido poner fin a la colaboración que mantuvo por casi dos años con el científico coreano, debido a controversias relacionadas con la investigación publicada en el 2004, y solicitó a Science que retirara su nombre del citado artículo. Este deslinde motivó que otros investigadores examinaran a fondo la validez científica del trabajo de Hwang. 

La primera falta ética discutida se relacionaba con la donación de óvulos. Un colaborador de Hwang admitió que se había pagado 1 400 dólares a las mujeres donantes, y se supo que algunos miembros de su laboratorio también fueron donantes. Hwang ofreció su renuncia, aunque no reconoció su responsabilidad en los procedimientos de adquisición de óvulos. Muchos comentaristas concordaron en que podía haber diferencias en el tratamiento del tema de la coerción en Asia, pero aún así, el ocultamiento de la verdad sobre la donación llevó a que se pusiera en tela de juicio la ética del trabajo de Hwang, más aún luego de que el Comité Nacional de Bioética de Corea del Sur encontrara que no todas las donantes recibieron información sobre los graves riesgos a los que se exponían, y que las 16 donantes requerían hospitalización por los efectos adversos tras el procedimiento. Estos cuestionamientos éticos motivaron nuevas y mayores indagaciones sobre el trabajo de Hwang. 


Es así que, en un sitio web dirigido a biólogos (Centro de Información de Investigaciones Biológicas, BRIC), se puso al descubierto la existencia de datos discordantes en los análisis del ADN en uno de los artículos de Hwang en Science. Por otro lado, se le acusó también de haber falsificado unas imágenes fotográficas publicadas en esa revista. 

Fue entonces que la UNS decidió conformar un comité para investigar esos alegatos de mala conducta científica, encontrando –en el breve lapso de cuatro semanas–, con respecto a la publicación del 2005, que (1) en lugar de las 11 líneas de células madre embrionarias, los datos disponibles correspondían sólo a dos; (2) que las otras líneas celulares fueron creadas por manipulación digital de las imágenes; y (3) que las dos líneas celulares válidas no fueron derivadas por transferencia de células somáticas, sino por fecundación de óvulos in vitro. En este caso, el comité estableció que todos los datos de la publicación fueron inventados, incluyendo los resultados de las pruebas de fingerprinting del ADN, las fotografías de teratoma, los cuerpos embrioides, y los isotipos de MHC-HLA y cariotipo.

En relacion con el artículo del 2004, el comité envió 23 muestras a tres centros independientes. Los resultados idénticos permitieron concluir que los datos presentados en la publicación habían sido falsificados, incluyendo los análisis de fingerprinting de ADN y las fotografías de las células. Con los datos falseados se pretendía mostrar que las células madre correspondían al ADN del proveedor, cuando eso no era cierto. 


Respecto a la competencia del equipo del laboratorio de Hwang, se confirmó que poseían la técnica de creación de células embrionarias humanas clonadas, aunque los resultados reales eran menores a lo declarado por Hwang, pues la mayoría de los blastocistos se encontraban en mal estado. Se determinó entonces que carecía de sustento científico el anuncio sobre el exitoso nacimiento de linajes celulares a partir de células madre.

Finalmente, se obtuvo información sobre los procesos de adquisición de óvulos, encontrándose que el número de óvulos usado era mucho mayor al que se podría establecer sobre la base de los datos publicados. El comité concluyó que la donación fue voluntaria, pero ocho miembros del laboratorio afirmaron que el mismo Hwang participó en el procedimiento, algo que él había negado. 


Tras la publicación del informe oficial del comité investigador de la UNS, Hwang se disculpó por el fiasco en una conferencia de prensa, pero negó el engaño, acusó a otros miembros de su equipo de haberle mentido ofreciéndole datos falsos, y habló de conspiración, sabotaje y de la posibilidad de robo de materiales del laboratorio. En el 2006, la fiscalía de su país lo acusó de fraude, malversación de fondos y violación de la bioética, condenándosele luego a dos años de cárcel suspendida.

*Fuente: P. Kakuk (2009). Sci Eng Ethics 15:545-562. Con autorización de los editores.

 

Para reflexionar:

¿Por qué cree usted que ocurrió esto en el caso del Dr. Hwang?

¿Qué pudo haberlo motivado a actuar de ese modo?

¿Qué tipos de mala conducta científica reconoce en este caso?

¿Qué principios de la integridad científica y qué prácticas de conducta responsable en investigación fueron vulnerados?

¿Qué nivel de responsabilidad podemos reconocer en la Universidad, los coautores de los artículos, el equipo de trabajo, y las revistas que publicaron esos artículos?

¿Cómo se podría prevenir que sucedan nuevos casos como este?

Con respecto a la comunidad en general, ¿cuáles son las posibles consecuencias de este tipo de situaciones?